transición [cualquier otro habría hecho lo mismo]


me siento reprimido a la hora de escribir
porque me importa demasiado lo que sientan los demás
y si no me importara
sería menos yo.

mis dedos se equivocan de tecla
y pulsan el espacio entre las letras
pensando demasiado en todo lo que no está aquí conmigo.

pero es imposible agarrar lo que está lejos
ni siquiera una palabra podría alcanzarte ahora.

así que, bueno, tengo un mosquito bajo la mesa
disfrutando del bosque húmedo de mis piernas
y eso me recuerda que el próximo día me iré como él.

y quizá desde el otro lado, sin nadie zumbando en mi cabeza,
seré capaz de escribir larvas que sean menos prosa
menos largas, menos reales, menos tristes,
más yo.

nocturnas [cualquier otro habría hecho lo mismo]


 La luz de las farolas cae como las cascadas de las sienes.
Los látigos blancos de la carretera son las vías de la estación de Francia.
Los dedos huelen a llaves viejas.
La lluvia huele a caldo de asfalto y me siento como en casa,
tan solo porque esta prisión ha estado siempre aquí.

Desnudos en el parque, devolvemos la destrucción al suelo,
devolvemos el calor a la tierra,
devolvemos el agua a la hierba
y la luz de las farolas cae como las cascadas de las sienes.

El olor del autobús nocturno será el olor del vago recuerdo.
Ríos y mares de hojas secas llegan de más allá de la ciudad
y nos visten la piel reseca de humo.
Fantasmas que crujen en las persianas cerradas.
El borde de las aceras se erosiona un poco más esta noche
como el canto de los dientes.

Las montañas se desperezan de las toneladas humanas
mientras nuestros pechos caen como gotas de agua al amanecer
y las cucarachas maman nuestra saliva, entre besos sin labios.
Como las cascadas de las sienes,
la luz de las farolas cae.

Rocío (para Rocío García) [cualquier otro habría hecho lo mismo]


 Enterrados bajo los cojines del sofá de una portería
cuatro brazos de nueve años se buscan en la oscuridad
y quería tantos besos y tú te escabullías en la sombra...

Un viejo borracho en el paseo me dice
pídele un beso en la mejilla
y otro más cerca y otro más cerca
y yo pensé en el alma que aún no sentía.

Desaparecimos del mundo hasta la adolescencia
y nuestro dios privado nos volvió a unir
y las canciones de la iglesia eran amor, sexo
pero no el sexo de Dios, o tal vez ese fuera el impulso sexual divino.

Las luces eléctricas de la iglesia eran la niebla del prostíbulo,
el incienso era el olor de los labios abiertos.
Sólo pensaba en estar cerca de ti
así que pagaba con mi tiempo ladrando canciones de fe
cuando intentaba meterte mano sentados en el primer banco frente al altar:
sólo tú podías pararme
mientras sonaba el órgano de mi padre muerto.

En el sótano, tras la capilla, en un sillón,
nuestras bocas se moldeaban como el barro brillante.
Pasaba la gente mirando de reojo
mientras los tornillos de tabaco giraban la maquinaria del sexo.
Me ahogaba en tu pelo
me inyectaba tu olor y mis venas se talaban en el bosque del deseo,
nuestro placer volaba sin destino
y nuestros cuerpos se escondieron en la caja negra.

La explosión de tres o cuatro tardes
o dos o cinco, no lo sé,
quedó en manos del viento,
en los pies de la nada y en el pecho del todo.

Veinte años de abandono a la vida
separados
y tú te hiciste soldado y yo desertor,
tú en el ejército de tierra, y yo en la poesía.
Y en los amaneceres del rocío me he dormido
para verte
para atreverme a acariciarte
y cuando mis dedos temblando tocan una sola gota,
ésta se engancha a mi yema y desapareces…

Disparemos al unísono.
Disparemos al aire.
Matémonos otra tarde más
en la fe, en la locura, en el más allá.

la polla como una estrella [cualquier otro habría hecho lo mismo]


 1.
Criminología de tus ojos
Los ojos vendados miran por el telescopio que pasa por la ventana y llega
hasta el ojo del sol y el ojo de la luna
Tienes la cinta del “No Pasar” atada sobre tus ojos
y en la escena del crimen tus pupilas adquieren el color del bolígrafo rojo
las huellas se amplían con la lupa de una o dos lágrimas
y el spray de los científicos descubre los restos de otra pista más
que les conducirá al cuadro robado que Dalí compró en un sueño
roto.

2.
Te presento a mi fantasma
Tiene la cara hermosa, de tez rugosa y suave,
los labios son tiernos y su pelo huele más bajo el fuego.
Su voz es firme, envolvente, hambrienta y errante,
anda a saltos sobre la llovizna de la noche y está lejos de mí
cuando no estoy triste.

3.
Yo soy tu amigo invisible
Soy el que no te dice nada, el que no hace campaña electoral,
el que no te juzga, el que no te prescribe ninguna receta,
el que no te pone anzuelos porque no te pesca,
el que no te enjaula, el que no te llama, el que no te rehúye,
el que no te endeuda,
el que no te dice nada.
Soy el viento.

efecto óptico [cualquier otro habría hecho lo mismo]


El pasado se abalanza como un puñado de estrellas.
Los ojos no pueden retenerlas
y los ojos
se deslizan como un pájaro perdido en la bandada
entre las constelaciones
y me envuelve la sensación de volver a ser el de antes.

Un breve instante de oscuridad.

Las estrellas vuelven a su lugar
con el pasado tras el brillo inmenso en un solo punto.

Y solo queda el recuerdo de haberlo imaginado.

Y solo queda la opción de volverlo a imaginar.

palabras inglesas [cualquier otro habría hecho lo mismo]

pronuncio, memorizo
entiendo, interpreto
digo, pienso

creo

el agua se escapa entre los pelos
y llega más lluvia
el agua se esconde en el tímpano
y me alcanzan las olas de la tormenta
el agua inunda mi cara
y mi mano ciega
busca el grifo

las palabras inglesas son como el fuego
como el fuego que se ve agua.

miércoles [cualquier otro habría hecho lo mismo]


Ese juego de muñeca en el flamenco
es la escritura automática de los pensamientos
el domingo.

El domingo las tiendas chapan
y quedan los explotados y los matados y los voluntarios.
El domingo las calles amanecen pegajosas de vómitos
y oscurecen con la llegada de los animales de la gasolina.

El domingo se canta en las iglesias y se sueña
con quemarlas.
Se montan banquetes personales,
se visitan museos y las habitaciones se convierten en museos.

El domingo la gente duerme.

El domingo la gente piensa en ir al cine pero no va
cuando miran la pasta en su cartera
y encuentran ahí una vieja fotografía
y mientras toman el café la fotografía vuelve a la vida
en la memoria y la memoria
la vuelve otra vez en blanco y negro
en superficie fantasmal y borrosa.

Los árboles y las montañas
siguen casi igual pero no del todo
el domingo.

El domingo se cuela a veces entre semana
y a veces los días laborales se cuelan en el domingo
porque en el séptimo día es también el primer día
y el tiempo muere.

La gente se agolpa en grandes maratones para cascarse las rodillas
y la gente si antes se arreglaban para la misa
ahora se arreglan con bambas y una camiseta sexy
y juntos comulgan y maltratan al cuerpo.

El domingo se producen masturbaciones de última hora
y de aburrimiento
y de juego
y de soledad
y masturbaciones en compañía de un ser querido.

El domingo el pasajero espera más en la estación
pero el reloj gotea bajo la luz de una lluvia lenta latiendo
sobre las vías y las ventanillas de los vagones y
las pantallas táctiles de las mejillas apetecibles.

La nueva exposición, el nuevo concierto de verano,
la nueva feria agroalimentaria, las rebajas
y las prostitutas que hacen turno triple.

El domingo es el día del artificio,
la alucinación de otra esfera gorda elíptica y espumosa
en el mundo de los despiertos
y el paciente espera a su psicólogo mirándose al espejo
y en las oficinas y en las escuelas los espacios terminan de perder
el olor del trabajo y rutina
y cogen el olor fresco de la nada.

El domingo ocurren siglos de espacio deshumanizado
y el musgo se apodera de los cráteres adormecidos
de los pasos de cebra despintados
de los bordillos de las aceras dentados por las pisadas mal hechas y los tropezones,
y el musgo de las yemas de los dedos dispuestos a acariciar una historia
enterrada en la noche profunda del sábado.

El domingo muere antes de que caiga el día
y queda terminal cuando solo quedan las huellas del sol
atravesando las ventanas cálidas de los nidos.

Y las cenas se vuelven más simples que nunca
y los hombres se doblan hacia dentro
hacia el vacío o la plenitud temerosa del mañana.

El domingo duerme en un sueño mientras el tiempo pasa
y se desvela en medio de la semana con un ojo abierto
cuando por casualidad nos encontramos
con un pedazo de algo fuera de lo corriente.
que suena bastante a hoy o ayer o mañana,
domingo, jueves, miércoles.

de hoy no pasa [cualquier otro habría hecho lo mismo]


una tormenta se ha despedazado al amanecer
como si fuera un viejo deseo huérfano
y el sol se abalanza como los buitres
para remover sus huesos y su carne y sus huesos

pero los relámpagos todavía vuelan
los relámpagos todavía vuelan en los cráneos
y su nido en el hueco de los ojos
el nido destartalado de un imperio muerto.

una tormenta se ha despedazado al amanecer
y la idea de volver a bailar bajo la lluvia
libera el corazón de las sombras
y ya no hay latidos sino puñetazos
en nuestros pechos.

No más elegías, no más deseos muertos.
Épica. De hoy no pasa.

Hoy el firmamento escuchará nuestro eco
como las madres de nuestras madres
como las tormentas que nos arrebataron media vida
Hoy desafiaremos al destino disfrazado de miedo.
Nuestras pesadillas dejarán de temblar
y zarparemos en el viaje que nos tendrá que matar.

Que se aparte el caos
Que se aparte el sol
Que la noche se apodere de nuestra victoria
Que la tormenta nos envuelva en sus impulsos eléctricos
hasta el fin del amanecer
hasta que muera el último de nuestros sueños
en los brazos de esta lucha y esta lucha y esta lucha

definitiva.

entre el soñador y el soñado [cualquier otro habría hecho lo mismo]


Le besé con los ojos.
Le abracé con el labio
bebiendo.
Sus manos perseguían
lo invisible lejano.

Me habló de sueños cojos.
Me vio con su astrolabio
durmiendo.
Las crostas reabrían
su sangriento verano.

Una y otra vez
otra herida brota
bebiendo
la saliva que baila
sobre la voluntad.

Y mientras nada el pez
con la espina rota
durmiendo,
escupe la bengala:
la oculta ansiedad.

Y le miro al mentir:
supongo que vivir
es sólo como ir…
durmiendo y bebiendo…

mis pasajeros [cualquier otro habría hecho lo mismo]


a veces me atraviesa la vida
y deja mi piel como una hoja de papel mojado
y mis pedazos transparentes se organizan en guerrilla
en las montañas de los sueños
ondean como frágiles pétalos en el viento del atardecer
agarrados a las finas raíces de hilo marrón
como cuatro manos sosteniéndose en una danza centrífuga…
se dispersan…

a veces me atraviesa lo desconocido,
una mancha mojada de tinta azul
que un día fue el conjuro de mi redención.

me atraviesa la ansiedad
de volver a las palabras borrosas y azules
cuando dormían sobre la playa de mis pieles abandonadas.

pero ahora no soy un libro, ni una hoja
y no tengo pluma para escribir o volar

lo que vivo se lo quedan los rayos del sol bajo la tierra fría
lo que sueño se lo quedan las estrellas tras las nubes negras
lo que amo se lo llevan los ríos dulces
que descienden y rompen su curso.

y el camino anda cargado de surcos hacia precipicios
me levanto a cuatro patas,
me visto con las cuatro pieles a mi alcance
cojo un espejo, lo miro,
y me despego, corriendo hacia la realidad.

su panellet [cualquier otro habría hecho lo mismo]


cuerpo encapullado en las mantas
oscuridad
colores en movimiento
su olor
mover la cabeza forzando el cuello
más
su olor
su pelo grasiento
su piel blanca defectuosa
su nariz sonriendo
su vello
erizado en los brazos
oscuridad
colores detenidos
el corazón ardiendo en el horno de la noche
su cuerpo alejándose
entreabrir los ojos el sábado por la mañana
su brazo y su mano dando panellets
como Jesucristo
el cuerpo de Cristo en el teatro
resucitando

congelar
hacer pausa
fotografiar
pintar
detener
frenar el latido
cerrar los ojos al mundo
apretar los ojos
apretar
olvidar los ojos

tener tres años y hacer rallotes sin dirección
sobre el cuerpo
la forma que eres en el fondo

en el sofá sin hacer nada
masticar sus panellets
masticar su cuerpo
sobre el altar del mundo pasado.

ir al trabajo.

motivos de perder ganas [cualquier otro habría hecho lo mismo]


motivos de perder ganas:
exceso de responsablidades de varios ceros y deberes de papel sellado,
sentirme obligado a participar en la carrera de sobre vivir,
crearme necesidades innecesarias y soñarlas,
sentir miedo, pánico, obsesión a perder cosas perecederas,
encerrarme en una burbuja que me despista el rumbo,
sentirme atado a las horas de un puzzle monocromo,
correr sin querer correr, sólo porque la gente corre,
tener hambre,
tener sed,
tener un gusano hambriento y sediento en el interior,
olvidar mirarme en el espejo del cuarto de baño,
olvidar mirar,
olvidarme.

cambio de idioma [cualquier otro habría hecho lo mismo]


Aunque los ojos negros
aparezcan en la sombra
del cristal de la ventana
es para ti apenas
un mito de lo que fue
una vez.

Tus músculos faciales
tratan de hundir
tu cara adentro
pero sólo las espinas de tu pequeña osadía
quedaron
ahí.

El tiempo las devoró.
Tú las devoraste.
Los pensamientos las devoraron.

Quiseras creer
que el público de tu escenario
te dirá que no han comprado la entrada
que no tienen otra vida fuera de este teatro mental
que han venido porque son parte de esta obra.

Las cosas no cambian pero canvien
com les flors que es traslpanten d’un país a un altre
com l’arròs que es reparteix a la sang
com els matins que són dissabte a la nit.

una mañana tras otra [cualquier otro habría hecho lo mismo]


No logro engañarme.
La ducha y la ropa hoy no me ayudan.
Siento la ropa rasposa sobre mi piel
como si aún añorara el pijama;
mi pelo sigue mojado y mojado
y jamás se seca;
mis ojos arden todavía en la noche.

Escucho la distorsión de viejas canciones
pero hay otro dani en la habitación
que se ha quedado entre las sábanas como un cadáver,
y aparece otro más desnudo en la silla
y otro más se ha plantado en el sofá
leyendo un mito yoruba.

Un perro miedoso ladra sobre mi corazón
y desaparezco yo y todos,
pero queda uno que no había visto,
asomado en la ventana,
observa mudo
a la gente,
a lo lejos fundiéndose como la mantequilla en el desierto.

en el oxígeno azul [cualquier otro habría hecho lo mismo]


Nada parece estar a la altura

demasiadas veces
y todo parece estar hundido y enterrado
una vez que parece mil veces
pero eres tú lo que está.

La climatología de la paranoia no pinta bien
ni en la radio ni en el cielo
y todo parece estar en el aire
con los cordones desatados y las suelas rotas
ahogándose fuera del oxígeno azul
pero eres tú lo que está.

Mi furia con la lógica de los laberintos
mal cuidados
y todo parece que encaja y lo desencajo
como si quisiera destruirlo porque estoy destruido
constantemente derruido
pero son tus manos lo que está
compactando la arena con el agua de tus abrazos
construyendo la playa con el tiempo que me das
llenando el castillo con tus vocales y consonantes
en la alcoba bajo la llave de mi mal sueño
en la escalera con el peldaño podrido
en mis libros de magia negra
eres tú lo que está
como un lector que pudiera salvar la historia más triste
en el oxígeno azul.

el silencio durante la tormenta [cualquier otro habría hecho lo mismo]


I.
deja de leer.
vuélvete.
mira tu sombra arrastrándose.
invoca tu mente. duplícate,
triplícate, divídete entre cinco.
con estos diez versos haz
gárgaras y escupe
todo lo que tengas de sano.

II.
he dejado los papeles enterrados en los bolsillos
el olor de la mina del lápiz impregna
los orificios de mi lengua,
la tinta del bolígrafo
se cuela entre mis uñas
la gasolina llueve sobre mis huellas dactilares
y el encendedor
me saluda con un guiño fugaz.

III.
tus dedos temblando no dejan rastro
sobre la piel sucia
y el tiempo temblando deja las arrugas rotas.
y tus nervios temblando dejan un rastro oculto
que corre hasta los ojos huecos:
tu mirada se ha convertido en un trueno ciego
lista y cargada
de la impotencia por no poder llegar.

IV.
quedé atrapado en el asfalto del mediodía
como una paloma gris haciendo de paloma blanca
quedé atrapado en el asfalto del mediodía
como los árboles regados y ordenados quedé
atrapado en el asfalto del mediodía como el sol se
queda en cada ola del mar
arrastrada hasta las venas hinchadas de mis pies: escribiré lo que
sea antes de que la arena vuelva a ser el asfalto del mediodía.

V.
Sorpresa:
el viento puede arrastrar el olor de la gomina
la lluvia puede disolver un poema que iba a cambiar el mundo
la luna puede hacerme falso
la hierba verde puede despeñarme al abismo.

Sorpresa:
la poesía mata toda verdad
y da a luz a sueños incestuosos
entre el deseo y su hermana…

VI.
Se despierta con un espejo al lado.
Se ducha con un espejo escondido entre el vapor. Viaja en
ascensor con espejo: mirándose sin mirar.

Camina con pequeñas fotos en los lienzos transparentes de las calles. Un autocar
refleja su cuerpo a punto de ser atropellado.
Se seca las manos: mirándose sin mirar.

Y sólo podría llegar a verse como Narciso
en las estrellas del cielo que no alcanza ningún telescopio
en la lluvia sobre el aire que ningún sueño alcanza.

Narciso, tío…

VII.
Descarto ir a la panadería,
prefiero quedarme en casa esperando su olor. Descarto ir
al parque
me quedaré en casa plantando en el cielo gris. También
descarto coger el paraguas y salir cogeré la sábana y haré
el amor hasta morir.
Descarto ir a la biblioteca
me arrancaré el corazón y lo daré a
esa rata violenta que espera en mi armario.

VIII.
El ser y el no ser son las dos caras de un chubasquero
que retrasa la nieve en nuestros huesos,
cae sobre nuestras cejas
y apenas vemos lo que fue,
únicamente sentimos su frío.

Así que mira, cogemos la nieve
hacemos un muñeco, hablamos con él,
bajamos con él, montamos una avalancha y,
cuando el sol se vaya,
bebemos vino de la casa.

IX.
Hay riesgo de desprendimiento,
así que no quiero cambiar ninguna palabra
porque quizá entonces abriré una nueva puerta
en la biblioteca.

Hay riesgo de desprendimiento,
así que no quiero cambiar ninguna palabra
porque entonces abriré una nueva puerta
en la biblioteca.

X.
dentro del escenario hay una celda con un animal.
y el animal ruge y dentro de sus ojos
hay un castillo escondido en el fondo de un lago
y dentro del castillo hay una celda con un animal
y el animal ruge y dentro de sus manos
hay un libro de cuentos que cuenta la historia
de un animal encerrado en una celda
con las marcas del tiempo en círculos y elipses
haciendo un giro como un mandala de El Bosco
y en uno de los círculos hay dibujado un escenario y dentro del
escenario hay una celda con un animal pero el animal seguía
quieto, rugiendo levemente,
en la telaraña de la araña que todos soñamos.

XI.
abrió los dientes con fuerza
y dejó que la niebla después de la lluvia
terminara con el resto de su día.

dormir, sólo quería dormir, dormir para dejarlo todo.
dormir, dormir, dormir,
dormir, duerme.

hoy no esperes su voz
hoy no esperes su llamada.

XII.
el anzuelo corría con las campanas flotando
los amplificadores saltaban de las cataratas del mundo las
almohadas usadas ardían en las fauces del volcán los ojos
amarillos aterrizaban en Marte
los pies torcidos perdían el equilibrio

y yo soñaba que podía volar.

XIII.
volvamos a la eternidad.
volvamos a la realidad.
volvamos a tus ojos sobre estas palabras.
volvamos a tu mente preguntándote y respondiéndote
¿cuándo somos capaces de leer una historia?
cuando la vida no parece tener las páginas que buscábamos.