[sí, te decía que...]

dejaste la ropa húmeda sin tender

y te dio tiempo para agarrar
la maleta vacía
y dar la vuelta a la manzana.

cada mirada transeúnte
te hacía más viajero y acabaste creyendo
que tu calle era un comienzo desdibujado

un viaje que venía de lejos.

[sí, te decía que...]

una partícula
puede estar en dos lugares
al mismo tiempo

cuando tú estás

aquí
en la respuesta automática al hablar
y allí
en la dirección intermitente de tu reojo.

[sí, te decía que...]

sabes que eres un bulto
ideas mal expresadas
malas ideas.

y te parece extraño rellenarte
con la mala pata
metida.

pata mala que al final, no temas,
nadie verá en el revelado rojizo de su memoria.

[sí, te decía que...]

si alguien te ataca

no sabes ser irónico
ser frío
ser gritón

pero sí que sabes hacerte
una foto carnet y mirarte
y repercutir la energía del flash en fuga

sin molestar demasiado.

[sí, te decía que...]

te escapas de tu habitación
haciendo ver que es
otra vuelta a la manzana.

en los bolsillos
tus puños cerrados haciendo de equipaje.
tus puños entre las calles escritas con derrapes.

falta poco
para que los rastros desaparezcan.

[sí, te decía que...]

cachos de tu cara
nariz labios
arrastran tu carne sobre la mampara de la ducha.

en tu aliento vapor perfume saliva
creas líneas de fuentes
pides aprietas
y crujes de golpe la mampara.
el susto abre más el ojo de tu pecho.

[sí, te decía que...]

no te aguantes la risa burlona
tampoco será horriblemente ácida.

no más
no hay nada que pueda hacer de contragolpe
al nudo psíquico que podrás desatar con tu je
je.

ya has leído que el limón
contiene una dosis de antibiótico natural.

[sí, te decía que...]

lo viste cubierto de ropa de invierno
en la arena
dónde nunca había crecido nada eterno.

antes de que lo vieras
ya existían el mar y la marea

pero ahora que lo viste
las olas hicieron un extraño giro
para saltar sobre el viento y mojar la ropa.

[sí, te decía que...]

cuando el apagón
tú estabas en la tienda de lámparas

y empezaste a elegir
la más apropiada
sin tener en cuenta su luz

solo imaginando
sus formas ilusorias
cuando los ojos se han acostumbrado a la oscuridad.

[sí, te decía que...]

las cosas que observaste de él se suceden desordenadas
y aprovechas los recuerdos de un viaje lejano
para jugar a compararlo todo: el sol...

es curioso que
su forma de levantarse de la cama
te despierte más que
su breve estrategia de seducción.

quieres viajar con él porque estás jodidamente enamorada.