Aunque los ojos negros
aparezcan en la sombra
del cristal de la ventana
es para ti apenas
un mito de lo que fue
una vez.
Tus músculos faciales
tratan de hundir
tu cara adentro
pero sólo las espinas de tu pequeña osadía
quedaron
ahí.
El tiempo las devoró.
Tú las devoraste.
Los pensamientos las devoraron.
Quiseras creer
que el público de tu escenario
te dirá que no han comprado la entrada
que no tienen otra vida fuera de este teatro mental
que han venido porque son parte de esta obra.
Las cosas no cambian pero canvien
com les flors que es traslpanten d’un país a un altre
com l’arròs que es reparteix a la sang
com els matins que són dissabte a la nit.

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