He alcanzado [Abierto en canal]

He alcanzado
a conectar con un grano de arena, una herida, un beso sobre la herida,
a sentir la belleza del azar,
a secar la muerte
como una lágrima roja, fundida en el tsunami de la vida.

He alcanzado
a bailar la poesía
a latir por algo a millones de quilómetros
y por alguien a dos segundos.

He alcanzado
a sufrir tu dolor secreto y mudo, como si fuera el mío,
a querer tu deseo secreto y mudo, como si fuera el mío,
como dos océanos que, sin saberlo,
se unen lentamente en algo nuevo,
contra la lava del olvido
contra la desesperación, hundida en el pánico a la soledad desierta.

He alcanzado
a entender que nuncan terminan
tu forma de existir, tus actos reflejos, tu imaginación,
a entender todo el vacío alrededor que no importa,
porque ese vacío vuelve a insistir
para que nos llenemos
de esperanza y osadía,
de lunas y música,
de alfombras voladoras y abrazos en la noche,
tú y yo y los demás.

He alcanzado a conocer algo de ti,
a contagiarme de lo que eres,
a contagiar al mundo de lo que eres,
a amarte sin límite, a amarte, cada mañana,
a odiar lo que odio de ti,
a tenernos en mis sueños despiertos,
mientras camino en la calle, con las manos y los dedos desnudos.

He alcanzado la libertad
para confundirme constantemente contigo, y descubrirme,
abierto en canal,
con toda la felicidad infinita que sigo conjurando.

Mis cuerpos [Abierto en canal]

soñé

que había perdido la habilidad de arropar mi cuerpo
y nadie podía ayudarme.

y el último remordimiento de conciencia caía:
una gota de agua fría caía desde mi nuca,
resbalaba por mi espalda
y en el camino de mi columna
empezaba a calentarse, a hervir,
a evaporarse.

había perdido la habilidad de arropar mi conciencia
y nadie podía ayudarme

mi conciencia estaba desnuda de pies a cabeza
y se desvanecía
mientras se hundía entre cuerpos míos,
-el cadáver, el adolescente, el feto…-
más cuerpos míos
más ojos de gelatina brillante,

no es que esos ojos estuvieran muertos,
es que ya no podía entrar en mis miradas de peluche.

sentí
que el movimiento de translación de la Tierra
se aceleraba
y con su fuerza centrífuga, salíamos
-yo y mis cuerpos- escupidos hacia el límite de la noche expandiéndose,

hacia la nada, el despertar.

Puesta de sol [Abierto en canal]

los edificios oscurecen ante el sol caído
sus sombras forman mandíbulas de dientes
la boca de la ciudad se abre a la lluvia
y las aceras se llenan de saliva

la ciudad tiene los dientes del puma negro
que agarra suave la nuca de su cachorro muerto.

ciudad, agarra mi nuca
ciudad, engúlleme.

Fotosíntesis [Abierto en canal]

un perro salvaje estuvo soñando sobre la tierra blanda y fresca
yo estuve medio enterrado bajo esa tierra
y pude sentir los espasmos del perro mientras soñaba.

mis huesos tardaron unas horas en hundirse
para encontrar semillas,
y mis huesos también fueron tallos verdes alzándose
hasta dónde el perro soñaba salvaje.

su pelo absorvió restos de mi oxígeno o algo así...
y de esta forma, el salvaje pudo saltar de un sueño a otro.

yo me quedé despierto con su dióxido de carbono
y los espasmos,

todo equilibrándose.

Intento de fuga [Abierto en canal]

a veces me pregunto por qué las estrellas
no me hacen arder los ojos
con todo su calor virtualmente infinito,
su soledad y su compañía,
lejos de todas las luces eléctricas de la ciudad,

pero aún resulta que puedo imaginar ese ardor
cuando miro la sonrisa inmotivada de un abuelo levantándose,
la condensación de un bucle en una cara revuelta
o mis encías escocidas de amigo indeseado
en el espejo,

el espejo de mi vida
es la definición del cielo estrellado en la noche,
con cada una de las estrellas haciendo que me suenen
solo las vivencias insignificantes.

esas estrellas dan la impresión de ser mi intento de fuga,
con todo su calor virtualmente infinito,
su soledad y su compañía.

El paraguas [Abierto en canal]

contra aquel viento las varillas del paraguas tuvieron que ceder
y yo no pude evitar cerrar el paraguas
conmigo dentro

la punta de mis llaves abrió dos agujeros en el paraguas
para ver en la calle algunas expresiones faciales de distinta naturaleza:
mis favoritas estaban sumidas en su propia agua.

cuando me acostumbré a ser mirado en profundidad
preferí girar un poco el paraguas
y sin ojos, andar.

dos manos sobre mis brazos me detuvieron
y luego esas manos me sacaron el paraguas con normalidad.
mi cabeza volvió a sentir la lluvia al descubierto
pero ya no podía ver nada
excepto al hombre ágil que contuvo su ira hacia mí, y se fue.

confuso, no tardé mucho en separarme de mi paraguas en la mano:
fue en un tropiezo, cuando traté de seguir al hombre ágil.
el paraguas cayó y no lo encontré.

mi mano sin el paraguas ahora podía apoyarse en la pared de la calle
a tientas en mi nueva oscuridad.

La resaca de la marea [Abierto en canal]


me despierto por cuarta vez en la noche

mis párpados apenas suben
delante de los párpados blancos del mar invisible

ha dejado de funcionar mi cuerpo

sentado sobre mis excrementos y mi orina
igual que solía hacer en el vientre de mi madre

mi vómito se confunde con la arena
como si la luna tuviera el poder de secar

los mocos se frenan entre los granos de arena
dentro de mi saliva y mi garganta muda

en algún momento se escapó el semen y el sudor
sobre mi carne fría y abierta

y tengo demasiada sangre dentro,
las crostas de mis ojos no aguantan la densidad
y sueltan cualquier cosa

hace rato que no estoy nadando en el mar
pero la resaca de la marea me ha empezado a arrastrar

hace rato que no estoy haciendo lo que quiero
así que ha dejado de funcionar mi cuerpo
y me dejo llevar por la resaca de la marea
o lo que sea que tenga fuerza.

Truenos [Abierto en canal]


andaré descalzo sobre el sendero

para poder entrar en aquel huerto,
andaré encima de pieles de naranjas,
de melocotones y manzanas,
que irán quedándose poco a poco con cada parte de mí,
diluida cada parte de mí, entre la piel de la fruta,
hasta que solo el olor de mi alma muerta
pase.

En el huerto de las almas muertas
no nacen frutas ni verduras
sino cuerdas de guitarra, enredadas como los alambres de una prisión destruida,
cuerdas que liberan truenos, eléctricos y densos,
para sostener el olor de lo único que merecía la pena de mí.

Setenta [Abierto en canal]


mi estómago no mide más

de un milímetro cuadrado,
y el ancho de mi esófago es una aguja oxidada, porque…

y tengo la mitad de mis pies negros amputados, porque…
y los dedos de mis manos cansadas,
cortados por la mitad…

trozos de piel se reparten en mi cara anónima:
pieles enfermas, envejecidas
chamuscadas, heridas, pieles
y la piel abierta de mi nacimiento…

mis ojos se han escondido en mi cerebro coagulado
y se han atascado dentro para no ver aquello,
pero mis uñas navegan en mis venas para sacarlos…

y mientras, mi alma se ha convertido en un asesino feliz
en busca de mi vida
aunque tampoco mi vida está dónde debería…

verlo pero no amarlo, verlo pero no sentir.

tengo setenta corazones vivos ahogándose en mi cuerpo
deseando algo que dure,
algo como…

Lo que me quede [Abierto en canal]


las vías del tren crecen

se avecinan
hasta la puerta de mi casa
desde la puerta de mi casa

algún que otro tren se arrastra
y se llena las noches consigo,
solo en el tren viven

se funden mis pies en el hierro de las vías
se hunde mi enorme cabeza en la boca del túnel

aguardan mis ojos abiertos dos de las vías
dos de los trenes, dos de las noches,
la noche de la luna y la noche del sol

dos de mis oídos...
hasta la cuna del eco
desde la cuna del eco
el sonido lluvioso e ilimitado de los vagones
con sus luces fugaces, amarillentas y gastadas
sus pasajeros de cara tallada en piedra y musgo medio borrado,
pasajeros y luces escondidos en la velocidad y el tiempo pasado,
en el sonido lluvioso e ilimitado del recuerdo medio borrado,
partido entre una vía y otra

quién dijo qué? cambio de vía
quién dijo qué? cambio de vía
quién dijo qué? cambio de vía

necesito lo que me sirva,
sobre la vía, de noche:
lo que me sirva será lo que me quede.

[La culpa es mía]

mi cuerpo es un calcetín agujereado
tendido al viento en la cima de una montaña

mal andé, mal corrí, volé mal

y aún así he llegado a un lugar dónde coger aire
tendido al viento en lo profundo de mis labios cerrados.

[La culpa es mía]

//
mis piernas no caminan
están dobladas sobre una rama, dónde me columpio boca abajo,
mis sienes no caminan rectas
y no puedo impedir que la sangre caiga
sobre mis sienes

la sangre en el cerebro
es un instante de satisfacción
dónde algún que otro recuerdo llega a diluirse
en la espesura de mis sienes /

me fui a dormir
sabiendo que ninguno de mis sueños
cambiaría nada de él al despertar,
pero da igual,
siempre me quedan las sienes
para hundir mi sangre en ellas
y reinventarme algún sueño
dónde pueda olvidarme de él.


// //

él es quien sufre, no yo,
yo solo soy un testigo casual de su remordimiento /

no me atrevo a llorar por él
ni él tampoco, por él,
pero él se sigue derramando
con sus labios delgados, restos de canciones murmuradas,
con sus ojos secos, en mate,
se derrama en sudor /

no se mueve y suda, no llora y suda,
deberíamos decir que son motas del sudor
pero digamos que son lágrimas de la piel:

que son cadenas pesadas, resbalando,
que son serpientes enredadas, resbalando,

pegajosas, sucias, continuas.

sobre la piel y el remordimiento, continuas.

[La culpa es mía]

meses y golpes en el útero
se abren en una implosión desde el vacío

sus brazos rodean al bebé
como la orilla de un lago…

el origen de todo
su vacío se llena de pánico

cuatro brazos rodean al bebé
cuatro brazos que se cierran en una implosión
desde el pánico
sin respuestas

sus brazos rodean al bebé
la insolación de las dudas confunde sus brazos
tiemblan demasiado, se les va a caer,
se confunden,
como la orilla de un lago…
seco en el desierto:

la lluvia es cuestión de vida o muerte.

[La culpa es mía]

tu defecto me persigue
por mucho tiempo que pase

con el paso de las cenas después del trabajo
con el paso de las palabras ante la tele
veo transformar otro defecto

un domingo tras otro
cuando el tiempo sin nada nos aplasta
veo transformar otro defecto

y en los suspiros de hastío
en el comienzo de un viaje
veo transformar otro defecto

me adapto rápido
y tus defectos también,
cada vez que me parecen atractivos como la inocencia
se vuelven insoportables como un vendedor entrenado

y vuelvo a comenzar sobre mí
trabajando duro para conocerte durante tus meses
dejando que ningún recuerdo me influya

pero no volvemos, nos vamos,
nos vamos, nos vamos,

¿puede que pienses lo mismo de mí?

[La culpa es mía]

no destruyo tu arena
solo propongo retirar la arena de tu castillo enfermo, grano a grano,
antes de que una frágil ráfaga de vacío y viento
te enajene realmente
y convierta tu arena en un simple recuerdo de polvo

no destruyo tu voluntad
solo propongo descoser cada hilo de tus cadenas de ropa
antes de que un ladrón parecido a la muerte
encarcele realmente tus hermosas manos
y reparta tus sueños bajo las piedras del olvido

solo propongo
no destruyo
porque no puedo imaginarte en destrucción.

[La culpa es mía]

mientras dormía la siesta,
mis gafas se han fugado con mis lentillas,
mi lápiz le ha dejado una carta de queja a mi goma
-no sé dónde están, ni el lápiz ni la goma-
las baldosas de mi suelo han reventado en silencio
-solo quedan mandalas en la arenilla-
alguien diría que han pasado varios años /

por la noche
me iré a dormir dentro de mi almohada
y ahí saldré a pasear, de escalada,
ojalá llegara…
…desde lo alto vería pasar mis gafas
y los otros objetos perdidos

digo ojalá no por los objetos, ya casi insignificantes en mi vida
digo ojalá por el lugar desde lo alto.

[La culpa es mía]

la miel amarronada justo se acumula
en la punta de la aguja,

apenas empiezo a abrir mis ojos
con las pestañas temblando entre la luz,

la bombilla fundida vibra a medio encender,

apenas veo caer las moléculas de aire
ya extiendo mis labios secos en una sonrisa de cerámica /

medio veo la imagen de lo que no quise hacer
la imagen deja de volar sobre mis rótulas
y la imagen casi se parte, una y otra vez, pero no se parte,
la imagen, una y otra vez, lo que hice /

y el botón de la aguja a medio apretar
me retrocede segundos, negros como el cronómetro,
hasta la imagen de lo que pude hacer /

a medio apretar la aguja,
cuando la miel amarga ha llenado cada rincón de mis venas
me transformo en una cerilla sobre las olas, a medio encender,
apenas las imágenes sobre mis rótulas me soplan
ya me apago y me hundo
en paz:
no del todo,
todavía no.

[La culpa es mía]

he vuelto a pasar mis manos
por las grietas de la pared,
y esta vez he sentido
las arrugas de un elefante blanco

he vuelto a pasar mis manos
por las grietas de tu voz
y esta vez he sentido
las arrugas del perdón

he dejado de andar
y al acercar mi cara a las arrugas
me pareció que sentía el calor enorme
de un elefante blanco y nada más.

[La culpa es mía]

su persona desprende un agradable olor de pan recién hecho,
es un supuesto,
porque así entenderíamos
por qué la gente siente un hambre profunda cuando se acercan
a su persona /

es panadero,
obvio,
pero él siempre quiso otra cosa,
un viaje de utopía
hasta algunos esqueletos de piel suave
y algunos otros de barrigotas hinchadas
donde solo se escucha el silencio de la tripa,
agarrotado…

era un desafío a lo imposible
-se dio cuenta-
porque su agradable olor no cambiaría nada de aquello /

pero un día cambiará su rumbo
verá que su persona es vital
cuando esté lleno nuestro estómago de aquí:

su agradable olor de pan recién hecho
alguna vez nos hará vacíos y hambrientos
incluso cuando nos sintamos llenos,
y podremos recordar algo que siempre escondimos
algo dentro,
agarrotado… como un animal herido.

[La culpa es mía]

sus espinas de miedo, fobias y pánico
las espinas de los peces recubrieron y pintaron lentamente mi piel /

protegida del mundo
mi piel recubierta de sus espinas,
y así nunca me mojaría la lluvia
jamás la lluvia de sus dedos /

mis latidos fueron miedo, fobias y pánico
mis latidos fueron una montaña de peces moribundos saltando sobre la arena.

[La culpa es mía]

prefiero llamar a esta ansiedad rutina
así que mientras te espero miro el reloj
rutinario.
el motivo no es otro, no,
es que ya no tengo forma de contactarte

desde que nos vimos el último día por última vez
ya no tengo forma
y he seguido la vida como si fuera normal
como cuando uno llora y luego deja de llorar
o cuando uno odia y luego deja de odiar, sin más,
así funciona cuando uno se convierte en rutina,
uno y lo que hace

tal cual una rutina más en la vida
he elegido que mi destino era encontrarte
exactamente en el mismo lugar y a la misma hora
donde nos vimos el último día por última vez,
cuando conocía solamente la mitad de tu nombre…

así que miro el reloj
mientras te espero tan seguro como estar vivo
tan seguro como saber que en cualquier momento
podría dejar de imaginar tu llegada

prefiero llamar a esta ansiedad rutina,
antes de que todo pase.

[La culpa es mía]

lo que tienes dentro se crece como una bola de grasa en avalancha
tu forma de volar es caer desde la cima de la montaña
tu boca tensada reluce balas del treinta y ocho
es algo parecido a una sonrisa,
tu risa inocente se confunde
con el sonido inocente de una traca de petardos
tu voz renqueante se confunde
con el sonido del viento a través de la grieta de un tanque destruido

ha pasado tanto tiempo desde lo que fuiste
que ya no sabes en qué guerra vives

duermes con la luz del sol ardiendo sobre tus pesadillas
vives con la luna atravesando tus venas abiertas
vives como por última vez
todos tus enemigos se esconden en cada calle, tras cada esquina en la calle,
y tu peor enemigo se esconde en ese sitio, tras cada esquina sin nadie,
solo tú puedes verlo... y lo arrastras
en la avalancha de grasa
en el vuelo derribado
en el disparo de tus dientes cálidos

tu peor enemigo no se esconde más que en cada esquina sin nadie
dentro de tu espíritu de grasa deshecha
en cada esquina llena de recuerdos del pasado

tienes tanto dolor
que jamás podremos escuchar tu grito.