a veces me atraviesa la vida
y deja mi piel como una hoja de papel mojado
y mis pedazos transparentes se organizan en guerrilla
en las montañas de los sueños
ondean como frágiles pétalos en el viento del atardecer
agarrados a las finas raíces de hilo marrón
como cuatro manos sosteniéndose en una danza centrífuga…
se dispersan…
a veces me atraviesa lo desconocido,
una mancha mojada de tinta azul
que un día fue el conjuro de mi redención.
me atraviesa la ansiedad
de volver a las palabras borrosas y azules
cuando dormían sobre la playa de mis pieles abandonadas.
pero ahora no soy un libro, ni una hoja
y no tengo pluma para escribir o volar
lo que vivo se lo quedan los rayos del sol bajo la tierra fría
lo que sueño se lo quedan las estrellas tras las nubes negras
lo que amo se lo llevan los ríos dulces
que descienden y rompen su curso.
y el camino anda cargado de surcos hacia precipicios
me levanto a cuatro patas,
me visto con las cuatro pieles a mi alcance
cojo un espejo, lo miro,
y me despego, corriendo hacia la realidad.

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