el museo llamado calle era de carne deshecha por la electricidad.
en ese instante, solo unos pocos sabíamos que estaba lloviendo.
y la gente se reía porque mis dedos abiertos formaban un paraguas
para jugar con la lluvia.
este era el fin del mundo.
la lluvia nocturna de una planta regada en el séptimo piso.
la lluvia pasada por tierra de la planta verde, por alguien vivo,
la lluvia sobre mi cabeza hipnotizada de vida.
este era el fin del mundo.
[me largo de este instante]
a cada paso yo abría una puerta a patadas, a pasos.
una cerradura no tenía agujero
y una cabeza de agua extraterrestre apareció suspendida.
mi mano se quedó en el aire, totalmente indecisa.
luego me di cuenta
de que yo no era el que daba los pasos,
yo soy el agua extraterrestre
buscando otro ser vivo dónde hacer la vida.
y mientras, no tengo por qué hablar,
si no pertenezco a ningún código o creencia,
bien... mal...
ningún verdadero o falso,
uve barra efe.
una cerradura no tenía agujero
y una cabeza de agua extraterrestre apareció suspendida.
mi mano se quedó en el aire, totalmente indecisa.
luego me di cuenta
de que yo no era el que daba los pasos,
yo soy el agua extraterrestre
buscando otro ser vivo dónde hacer la vida.
y mientras, no tengo por qué hablar,
si no pertenezco a ningún código o creencia,
bien... mal...
ningún verdadero o falso,
uve barra efe.
[me largo de este instante]
ingerí un elemento
que me dio la ocasión
de mentirme, de hacerme astronauta,
de ponerme en coma,
de trazar la línea diagonal de mi soledad,
aplastando hierba,
tropezando árboles y cebras,
subiéndome en las cebras blancas y negras,
de África.
la jungla de todos los elementos vivos que quedan en mí.
ingerí un elemento
sin ningún tipo de particularidad, mérito, especialidad.
fue exactamente como la primera hostia.
que me dio la ocasión
de mentirme, de hacerme astronauta,
de ponerme en coma,
de trazar la línea diagonal de mi soledad,
aplastando hierba,
tropezando árboles y cebras,
subiéndome en las cebras blancas y negras,
de África.
la jungla de todos los elementos vivos que quedan en mí.
ingerí un elemento
sin ningún tipo de particularidad, mérito, especialidad.
fue exactamente como la primera hostia.
[me largo de este instante]
mi palma eran pedazos de espejo cascado
abiertos en dedos de distinto tamaño.
solo medio vi mis párpados doblados
porque en realidad
no había sonrisa que modular
no había cejas que arquear
ni tan siquiera unos ojos que pudieran percatarse de los labios ensagrentados,
de la palabra que resonaba absolutamente asfixiada
por las zarpas tensas de un sentido común ordinario.
abiertos en dedos de distinto tamaño.
solo medio vi mis párpados doblados
porque en realidad
no había sonrisa que modular
no había cejas que arquear
ni tan siquiera unos ojos que pudieran percatarse de los labios ensagrentados,
de la palabra que resonaba absolutamente asfixiada
por las zarpas tensas de un sentido común ordinario.
[me largo de este instante]
la carta escrita con la mano
ya no existe.
la carta escrita con el temblor,
con la fuerza de unos dedos de chupa-chups
se uniformiza en el teclado.
da igual si escribes tú o yo
porque ya no existe la mala letra.
a no ser que los ojos humanos e insomnes
sean torpes
para dormir, para leer,
y vean la línea rugosa de la letra,
la inclinación de la frase,
la profundidad ansiosa del trazo,
que busca traspasar el papel
traspasar las ansias de pensar lo que nos gustaría pensar
ideas y sensaciones mezcladas
como una pastilla blanca y una boca cansada y fácil.
ya no existe.
la carta escrita con el temblor,
con la fuerza de unos dedos de chupa-chups
se uniformiza en el teclado.
da igual si escribes tú o yo
porque ya no existe la mala letra.
a no ser que los ojos humanos e insomnes
sean torpes
para dormir, para leer,
y vean la línea rugosa de la letra,
la inclinación de la frase,
la profundidad ansiosa del trazo,
que busca traspasar el papel
traspasar las ansias de pensar lo que nos gustaría pensar
ideas y sensaciones mezcladas
como una pastilla blanca y una boca cansada y fácil.
[me largo de este instante]
Y ahora
hay agua en la luna,
igual que en el grifo de mi casa.
pero en mi casa, algunas veces,
salta el agua turbia y amarillenta.
pretende envenenar
como si de verdad todo tuviera el sentido que descaradamente
desprecio.
hay agua en la luna,
igual que en el grifo de mi casa.
pero en mi casa, algunas veces,
salta el agua turbia y amarillenta.
pretende envenenar
como si de verdad todo tuviera el sentido que descaradamente
desprecio.
[me largo de este instante]
hay movimientos imposibles de hacer a cierta edad,
hay movimientos como la pirueta,
como el esquive de la mierda de una paloma,
como el esquive de una gota de lluvia
como el movimiento de una cara en el espejo:
plano, frío, frágil.
hay movimientos como el corazón que deja de latir
imposibles de hacer
a cierto momento.
hay movimientos como la pirueta,
como el esquive de la mierda de una paloma,
como el esquive de una gota de lluvia
como el movimiento de una cara en el espejo:
plano, frío, frágil.
hay movimientos como el corazón que deja de latir
imposibles de hacer
a cierto momento.
[me largo de este instante]
frente al semáforo rojo
vertí en sus bombillas plantadas
el azul imposible
latido azul que se diluye en un paso herbáceo
y el coche tala como un cortacésped
mis pies.
vertí en sus bombillas plantadas
el azul imposible
latido azul que se diluye en un paso herbáceo
y el coche tala como un cortacésped
mis pies.
[me largo de este instante]
había asumido mi sistema,
la organización de mis consecuencias,
mi necesidad más solitaria.
y la ciudad por su lado,
con todo el olor de las casas
olor natural
traspasando el cristal de sus ventanas.
sin embargo,
reconozco que desde cada ángulo de mi arquitectura
extiendo el sufrimiento como una lluvia radioactiva
aplastando el olor natural.
la organización de mis consecuencias,
mi necesidad más solitaria.
y la ciudad por su lado,
con todo el olor de las casas
olor natural
traspasando el cristal de sus ventanas.
sin embargo,
reconozco que desde cada ángulo de mi arquitectura
extiendo el sufrimiento como una lluvia radioactiva
aplastando el olor natural.
[me largo de este instante]
la pastilla blanca estaba aprisionada
en un envoltorio de aficionados
y se desenvolvió
entre mis dedos,
entre mi lengua hambrienta,
entre mis ojos húmedos por el roce del pelo demasiado largo.
no me roza ningún recuerdo
me roza el pelo largo, la fábula absoluta,
la farsa de sustituir un placer por otro.
en un envoltorio de aficionados
y se desenvolvió
entre mis dedos,
entre mi lengua hambrienta,
entre mis ojos húmedos por el roce del pelo demasiado largo.
no me roza ningún recuerdo
me roza el pelo largo, la fábula absoluta,
la farsa de sustituir un placer por otro.
[me largo de este instante]
mi caja vacía se pudría a cada paso,
y cada paso era un autogol, un pepinazo,
un chute de teatralidad,
exagerando más dinero, más materia, más superficie,
todo lo que me sobraba lo exageré más,
para ser peor.
en el fuego de una percusión labial
y cada paso era un autogol, un pepinazo,
un chute de teatralidad,
exagerando más dinero, más materia, más superficie,
todo lo que me sobraba lo exageré más,
para ser peor.
en el fuego de una percusión labial
[me largo de este instante]
de hecho, yo soy la diagonal
yo soy las luces de las coches que me cruzan
que me iluminan besos,
gritos desde las ventanillas,
olor de vómitos, resguardados al borde de la acera.
yo soy la diagonal que se traza a lo largo de mi camino,
y al otro lado están todas las tiendas cerradas,
todas las puertas cerradas,
todo el amanecer a punto de surgir
y que no.
yo soy las luces de las coches que me cruzan
que me iluminan besos,
gritos desde las ventanillas,
olor de vómitos, resguardados al borde de la acera.
yo soy la diagonal que se traza a lo largo de mi camino,
y al otro lado están todas las tiendas cerradas,
todas las puertas cerradas,
todo el amanecer a punto de surgir
y que no.
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