ingerí un elemento
que me dio la ocasión
de mentirme, de hacerme astronauta,
de ponerme en coma,
de trazar la línea diagonal de mi soledad,
aplastando hierba,
tropezando árboles y cebras,
subiéndome en las cebras blancas y negras,
de África.
la jungla de todos los elementos vivos que quedan en mí.
ingerí un elemento
sin ningún tipo de particularidad, mérito, especialidad.
fue exactamente como la primera hostia.

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