[me largo de este instante]

la carta escrita con la mano
ya no existe.

la carta escrita con el temblor,
con la fuerza de unos dedos de chupa-chups

se uniformiza en el teclado.

da igual si escribes tú o yo
porque ya no existe la mala letra.

a no ser que los ojos humanos e insomnes
sean torpes
para dormir, para leer,

y vean la línea rugosa de la letra,
la inclinación de la frase,
la profundidad ansiosa del trazo,

que busca traspasar el papel
traspasar las ansias de pensar lo que nos gustaría pensar

ideas y sensaciones mezcladas
como una pastilla blanca y una boca cansada y fácil.

No hay comentarios:

Publicar un comentario