[me largo de este instante]

el museo llamado calle era de carne deshecha por la electricidad.

en ese instante, solo unos pocos sabíamos que estaba lloviendo.

y la gente se reía porque mis dedos abiertos formaban un paraguas

para jugar con la lluvia.

este era el fin del mundo.

la lluvia nocturna de una planta regada en el séptimo piso.

la lluvia pasada por tierra de la planta verde, por alguien vivo,

la lluvia sobre mi cabeza hipnotizada de vida.

este era el fin del mundo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario