a veces me pregunto por qué las estrellas
no me hacen arder los ojos
con todo su calor virtualmente infinito,
su soledad y su compañía,
lejos de todas las luces eléctricas de la ciudad,
pero aún resulta que puedo imaginar ese ardor
cuando miro la sonrisa inmotivada de un abuelo levantándose,
la condensación de un bucle en una cara revuelta
o mis encías escocidas de amigo indeseado
en el espejo,
el espejo de mi vida
es la definición del cielo estrellado en la noche,
con cada una de las estrellas haciendo que me suenen
solo las vivencias insignificantes.
esas estrellas dan la impresión de ser mi intento de fuga,
con todo su calor virtualmente infinito,
su soledad y su compañía.

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