Truenos [Abierto en canal]
andaré descalzo sobre el sendero
para poder entrar en aquel huerto,
andaré encima de pieles de naranjas,
de melocotones y manzanas,
que irán quedándose poco a poco con cada parte de mí,
diluida cada parte de mí, entre la piel de la fruta,
hasta que solo el olor de mi alma muerta
pase.
En el huerto de las almas muertas
no nacen frutas ni verduras
sino cuerdas de guitarra, enredadas como los alambres de una prisión destruida,
cuerdas que liberan truenos, eléctricos y densos,
para sostener el olor de lo único que merecía la pena de mí.
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