uno, uno [Corazón de sangre]


una vez tuve un sueño
una vez tuve una vida, no va más,
una vez tuve una oportunidad
para un largo respirar,
ffffffffffffffffffu...
un sol, una luna, una baqueta,
una batería de soles y lunas,
unas manos, unos ojos, un arco
de unos labios de violoncelo, y tocar.

una conversación que Van Gogh
podría alargar en su pelo rojo
en trozos de trazos borrosos y cuyo sentido
puede verse desde una cierta distancia o
hundidas una a una las palabras
en la alucinación, una.

un ramo de trigo roto y poco mortal,
y zigzagueante once veces, uno, uno,
un sueño que no muere
porque nunca vivió ni nació ni se tiró del puente de Vallcarca,
uno de esos sueños que está ahí dentro
como puede
ahí fuera
golpeando de uno en uno con los dientes
las latas de conserva llenas de agujas de relojes en aceite de oliva
que resbalan por los suelos deslizándose
a cada segundo en que la cobardía crece
como un chorro crece
sobre la sartén al hacerse ardiente uno
más pequeño, más pequeño,
uno.

Hubo una vez un mundo y una persona
Hubo una vez otro mundo al que saltar
desde el vacío, por encima del vacío, al vacío
uno así de sordomudo,
reformado-deformado,
cruel-honesto,
marginado-creído,
pintor-retrasado,
cauto-avestruz,
payaso-ángel.

Hubo una vez un mundo y una persona.
Hubo una vez un mundo y una persona
y un sueño, uno,
uno, uno.


No hay comentarios:

Publicar un comentario