Hoy
escribo algo,
lo
releo, lo retoco, lo reestructuro,
me
cuentan heroicidades de juventud
y
pienso que tuvieron suerte
de
tener esperanza,
supongo
que la esperanza
no depende de esperar el futuro,
sino
de imaginar que alguien te está esperando.
Ha
pasado un rato desde que lo escribí.
Y lo vuelvo a leer.
Me
siento algo incómodo,
estoy
avergonzado de mi perro
y
no puedo girar la cara hacia el otro lado,
porque
viene de mí.
Podría
arrugarlo y hacer un bola de papel.
Si
pudiera, lo haría.
Pero
no puedo. Sólo puedo apartar la mirada.
La
única manera de no pensar en el alcohol
es
aumentar los grados de la botella,
hasta
dejar de pensar en ello.
Y por eso escribo otra cosa.
Mañana
escribo algo:
una
palabra; y la miro después de un rato:
tiene
una falta de ortografía.
La
corrijo pero entonces me despisto.
Y
recuerdo lo que escribo ayer
y
me avergüenzo. Una y otra vez no paro de estar quieto.
La
pantalla en blanco es la oscuridad de mi sueño despierto.
Un
coche arranca el motor. Y da un acelerón fuertísimo.
Pero
no se mueve, sólo chulea.
Y da acelerones uno tras otro,
pero
al bosque que hay detrás sólo le importa el viento.
Y
las ramas no paran de bailar incansablemente
aunque
ellas no se cansan,
no
sienten dolor cuando un aire cálido e irrompible
las
arranca;
almenos
no sienten el dolor que yo sentiría.
Escribo
algo, en la carretera, mientras conduzco.
Y
todos los objetos de mi alrededor me llaman;
no
me llaman, me bautizan con un nuevo nombre,
y
otro nombre y otro nombre más que no sé recordar.
Los
caminos ya no son perpendiculares.
Los
caminos son curvos, son atajos, son de tierra,
no
tienen salida,
o
tienen precipicios, baches y ciervos
quietos
para ser atropellados.
Escribo
algo a lo que no pertenezco.
Abandono
mi DNI, mi perfil virtual entre fecha y fecha.
La
vigilia y el sueño se encierran en un sueño más grande,
en
un recuerdo más grande,
en
un olvido grande como el lienzo más alto de un museo.
Es
un lienzo de arte barato, con una sola pincelada
y
en el fondo hay desdibujado un paisaje borroso.
Pero ya no
soy todos los objetos que me rodeaban antes.
Yo no he
hecho nada. El mundo lo ha hecho todo.
Miro a otros
cuadros, pero abandono la exposición.
Miro el
resto de exposiciones, pero salgo del museo.
Miro otros
museos, pero huyo del parque temático.
Miro los
otros parques temáticos, pero no reservo ningún vuelo.

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