el aburrimiento [Corazón de sangre]


Me aburre el nihilismo, me aburre todo.

Me aburren los periódicos, las revoluciones y el status quo.

Me aburren los deambuladores de la noche,

los pasos exploradores de los mochileros rurales,

los taxis llenos de hooligans de cinco estrellas

la refrigeración de los centros comerciales,

las panaderías de los pueblos.

Me aburren los fans, los creyentes, los militantes y los hipsters.

Los caminos de tierra asfixiados
a 150 metros sobre el nivel de la ciudad.

Los huertos enmaniatados de tomates deliciosos y hermosos.

Me aburren los chismorreos de la ciudad,

el anonimato de los pueblos, el limbo de las carreteras y caminos,

los mapas actualizados,

las mudanzas de una noche a otra,

los trasplantes traumáticos de los calabacines,

los pepinos que no dan ni un solo fruto,

desagradecidos,

los bonos de transporte público,

cuidado,
vigile sus cosas porque uno no se puede fiar
de los desconocidos.

Me aburre el tiempo que lo llena casi todo,

la eternidad que lo vacía todo:
el amor, el cariño, las caricias, los sueños…

Me aburre la masturbación antes de ir a dormir,

el machismo escandaloso de algunas mujeres,

la brutalidad delicada de algunos hombres,

la incandescencia de los que no son
ni hombres ni mujeres ni niños ni viejos.

Me aburre la posibilidad, lo seguro, la votación de la mayoría,

el consenso, la negociación,
el esfuerzo, la pereza, el pasotismo,
la borrachera,
el hedonismo, el egoismo y la puta generosidad.

Me aburre la esperanza, la felicidad,
el budismo, la autocompasión,

el yihadismo políticamente correcto y los tatuajes,

el descontrol de la libertad
y la seguridad de las leyes fundamentales,

la lista cerrada de los derechos humanos,
la voz de la conciencia,

la voz de la cobardía y las voces en general.
Sólo puedo con una lluvia intensa

un rato,
mientras no me aburra tanto como lo demás.

No hay comentarios:

Publicar un comentario