Bailo en la oscuridad de la colocación.
Y pienso en ti, en lo imposible
que fuistes una vez,
y cómo me gustaría que me comieras
para vivir un rato dentro de ti,
y cómo tus visceras olerían a perfumes franceses
y hierba verde a 2.000 metros de altura.
Cómo me gustaría sentirme enamorado dentro de ti,
cómo me gustaría sentir el deseo de darte un hijo sin pensar en el bebé,
pero hace falta tanto tiempo
y tanto deseo
que no cabe en mí,
que soy pequeño como una frágil tarde descolocada.
Quiero enamorarme permanentemente de mí
aunque sé que es un crimen a la lógica del lenguaje, de la música, de la arquitectura.
Desearía no estar tan borracho para escribir algo valiente
pero también me alegro de ser valiente por hacer trampas
de romper las leyes y seguir otras leyes más.
Dame tus huesos, los amo.
Dame, tus órganos, los amo.
Dame todas tus lenguas, las devoro como si estuviera sano
y hambriento y sediento y ahora
saciado.

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