fantasía Disney [cualquier otro habría hecho lo mismo]


No me atrevo a tener dignidad
y a vestirme con las ropas que me corresponden
como suicida.

De verdad pretendí una vez dártelo todo
y vi la marca de tus labios en una carta
y aun así sólo vi la misericordia de Magdalena
en tres emoticonos de fábrica.

Sólo veo real la circulación de mi sangre en el cerebro
descendiendo por las cataratas de mis sienes
y mis ojos revoloteando como en la película de Los Pájaros
y soy capaz de estar en la otra acera durante diez segundos
sentir que estoy en cinta, únicamente porque te amo
-y me amo-

y mañana debo volver a la realidad del viernes al mediodía.
Me queda poco tiempo.
¿Qué puedo decir que no te haya dicho ya?
Que me destrozaste cuando me dijiste que no me amabas,
que los derechos y la moral se colaron por el embudo de mi boca
y me dejaron en el machismo y el fascismo emocional,
simplemente,
pero trato de recordar tus besos,
que el aire tenía demasiado polen cuando supe que estabas tan lejos
aunque me dijeras toda esa poesía cruda como un pedazo
de ternera muerta
que me sentí como Jesucristo en la cruz, sólo que no le pedí nada a Dios,
sólo el diablo y Hitler y Aznar podían entenderme cuando te dije que no te amaba,
que fui un acróbata un tanto cabrón, para hacerte más libre,
que me entrené para enfermar de olvido crónico,
envuelto en la piel pegajosa del tabaco
de otro tiempo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario