el otoño [una abeja borracha]


mi boca se revuelve entre las malas setas
mis manos se quedan clavadas en las cortezas
mis pies patosos crujen como las hojas secas
el dedo gordo de mi pie es una castaña
mi nariz mocosa es un boniato a la brasa
y en mi cuello esperando dejo a mi bufanda

se abren los paraguas negros de la otredad
para alargar horas de lluvia y oscuridad
se oyen a niños con las botas de colores
retando a los charcos y sus reflejos traidores

el frío es un tren en los túneles de mi piel
y el alma se esconde e hiberna en tarros de miel

drogada.

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