mi boca se revuelve
entre las malas setas
mis manos se quedan
clavadas en las cortezas
mis pies patosos crujen
como las hojas secas
el dedo gordo de mi
pie es una castaña
mi nariz mocosa es un
boniato a la brasa
y en mi cuello esperando
dejo a mi bufanda
se abren los paraguas
negros de la otredad
para alargar horas de
lluvia y oscuridad
se oyen a niños con
las botas de colores
retando a los charcos
y sus reflejos traidores
el frío es un tren en
los túneles de mi piel
y el alma se esconde e
hiberna en tarros de miel
drogada.

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