la de siempre [una abeja borracha]


tratas de quitar las arrugas de la sábana
en la habitación 202
como cuando te cansaste de acariciar su semen

tratas de colocar en su sitio el mando a distancia
en la habitación 202
como cuando te cansaste de abrir el laberinto de sus labios
con dos de tus dedos

tratas de abrir la persiana con la fuerza de tus brazos
en la habitación 202
como cuando te quedabas cansada y colgada de su cuello
abrías la oscuridad de su apetito

la luz es ya lo único que queda en la habitación
ni siquiera tú eres la misma
todo los muebles están como nuevos
desinfectados

y la habitación espera otra víctima
para ti, que estás tan buena, siempre,
otra víctima para ti que cuidas tanto de la habitación 202,

pero ni siquiera tú eres la misma
como un espejo nómada flotando condenadamente en el cielo
en busca de los últimos momentos,
Muerte.

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