él volvió un día en que el satélie meteosat se rompió.
sin el tiempo.
volvió con una sonrisa triste, tristeza originada por mí.
pero vivió conmigo varios años... haciendo su vida y yo la mía.
y en esa vida
él era aquel hombre estupendo que se había convertido en un buen compañero de piso.
su ausencia:
él había estado en viajes secretos, siendo él por primera vez.
su ausencia:
él había volado por el hierro y el níquel de la Tierra
hasta los lugares
dónde no hace falta volver y contar, dónde no hace falta arrepentirse,
lugares más brillantes que el sol.
y yo
estaba una tarde sentado en mi butaca blanda, releyendo.
sin el tiempo.
cuando él volvió,
yo estaba una tarde sentado en un lugar
que no se repetirá en ningún círculo,
en ninguna espiral
en ningún rombo o forma geométrica que permita volver.
yo estaba una tarde sentado en un lugar interminable,
un lugar
más oscuro que el sol.
él volvió para no estar, o acaso para estar solo en un sueño mío.
él no debe volver jamás
ahora que el tiempo sigue.
porque solo en ese lugar,
recuerdo haber odiado con todos los tejidos de mi corazón
empezando por todo, terminando por mí.

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