el calor de ese diciembre
hacía el efecto
de aguanieve sobre la camiseta sudada.
el agua de la ducha se escapaba
como en los espejos del hemisferio norte,
el desagüe era un recogedor
de cachitos aleatorios de mis años
-y alguno del futuro también se coló-
esas constelaciones del sur se convirtieron
en testigos de mi presencia infinitesimal,
aunque yo
ya las había imaginado
incluso en el cielo soleado de aquella Barcelona.

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