su nombre ilumina la pantalla de mi móvil
en la oscuridad de un lavabo enorme
multisala.
aparece el nombre de Mamura,
nombre uzbeko,
origen de la gravedad.
era en la parte final de una película,
con la música de los créditos
lanzando ecos hasta el lavabo.
era en la parte final de un fin de semana
con las agujas de una brújula
rasgando la piel de mis muñecas.
aparece el nombre de Mamura
y su voz,
uzbeka,
origen de la gravedad.
me propone escapar
a Rubí,
piedra preciosa,
roja,
ahora uzbeka,
y ser absolutamente diurno
-y eso que Mamura
trabaja de noche-
tuve pereza o miedo
-casi siempre sinónimos-
quizá porque Mamura trabaja de noche,
en el espacio físico de la noche,
quizá por eso ella supo que mi fin de semana
tenía que ver con las agujas de una brújula
-direcciones imantadas de un espacio físico-
supo que tenía que ver con mis muñecas rasgadas de brújula,
desnudas
desatadas
en el destiempo.
solo ella sabe si aquello significará algo.
y casi que no quiero saberlo.
no quiero saberlo porque Mamura
trabaja de noche
(creo que dijo ser vidente).

No hay comentarios:
Publicar un comentario