Sólo me queda un pie sobre el andén:
cuando haya subido
y las vías me lleven
sé que no podré volver dónde nací.
Nací dónde el mar es de piedra
y una vez al año se vuelve navegable
¿quién puede resistirse a nadar?
¿quién no se quedaría en el agua
apurando los últimos rayos del atardecer?
Nací dónde el viento es de pintura
y una vez al año se vuelve invisible
¿quién no dejaría caer su cara contra lo que no puede verse?
¿quién no se arriesgaría a quedarse sin piel?
Nací dónde los hombres saben perdonar
y una vez al año nadie pide nada
porque las palabras son nada más que sonidos
como un pájaro, como un tigre, como un gusano
¿quién no abriría la boca para devorar?
Nací dónde las sábanas flotan en el aire
y una vez al año caen
como fantasmas sobre los caminos
¿quién no se pondría debajo de ellas
y haría el amor y se haría el muerto
aun sabiendo que tal vez...?
Sólo me queda un pie sobre el andén:
cuando haya subido
y las vías me lleven
sé que no podré volver dónde morí.

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