el zoo de mis pequeños monstruos [cualquier otro habría hecho lo mismo]


Una especie de mono araña está escondido en la manada,
es el que siempre está pensando en tachar
todas las palabras que dije bastante bien.

Con las cebras descansa un animal blanco y negro
que me quiere pintar para camuflarme en el anonimato
cuando me sienta yo mismo en la cima de una montaña.

En la piscina de los delfines,
hay un mamífero gris que me amenaza con enseñar
mi típica sonrisa falsa cargada de pánico.

En la madriguera del oso hormiguero
vive una hormiga que controla el tinglado
porque sabe que puede obligarme a trabajar

como si fuera lo que más amo.

Entre una rama y otra vuela un bicho
parecido a las águilas,
y abre el pico para decirme que tiene en un nido
los huevos de mis aguiluchos ilegítimos.

El guepardo tiene una cría falsa
y en sus fauces está metida mi vergüenza
y sé que si no tiene su alimento
la vomitará sobre mis pies.

Hay un cocodrilo que tiene la piel falsa
y hace ver que tiene tacto pero es la piel
que me pongo cuando quiero asesinar lo más bello del mundo.

Algo como un pavo real muestra algunos de mis ojos
que son capaces de ver los espejos que no quiero ver
y se dedica a pavonearlos sin que nadie se entere
mientras ando haciendo ver que paso de él, me sigue.

Los suricatas de vez en cuando miran a un tipo
parecido a ellos: en su cola está guardada
mi ludopatía crónica, mi alcoholemia amante,
mi drogodependencia en cuidados intensivos,
bajo su control atento y traidor, en su cola extrañamente inmóvil.

Uno de los tigres tiene un alfabeto
con el idioma de mis recuerdos capados
el idioma de mis deseos rotos
el idioma de los abismos abiertos en la almohada rajada.

Hay noches en que el zoológico se rebela y canta a gritos
y todos los animales se fugan más allá de los sueños
y me dejan solo
en la naturaleza salvaje.

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