poema mariquita [cualquier otro habría hecho lo mismo]


adoro el cuerpo de las mujeres
sus deformidades cayendo
como gotas que resisten a caer de la viga
sus labios pegajosos y sucios
como las manos cuando has comido regaliz
(y las ancas de los dedos irresistiblemente pegajosas)
sus ojos soñolientos al despertarse en
un problema recién inventado de su cordón umbilical,
su cordón umbilical me gusta más como metáfora que como otra cosa,
pero como otra cosa también es correcto y práctico
aunque las ecografías me parecen un cuadro de Francis Bacon
y me hacen sentir tímido ante la vida.

me gusta tocarlas
como toco a las mariquitas
bellas y perfectamente inútiles, arrapadas a las conversaciones
haciendo que una ráfaga cobre significado y pierda rumbo

comparo las lenguas con las pichas sin poderlo evitar
me gusta cuando alguien dice más de cinco adjetivos sobre
mi lengua y mi picha
me gustan los hombres que les van las pichas pequeñas
aunque a mí me va cuando es grande
el alma
y me encanta cuando me la meten
hasta el fondo
porque cuando me meten solo la punta
me hace un daño terrible...

es lo que me pasa cuando me follo al mar
y solo me mete su punta...
y sus algas se corren en mi cara,
negras, como un trozo de noche perdida.

mi dictador personal quiere hacerme confesar por mis pecados
si no puedo matarle a pajas
a ver si se encuentra con una mariquita
y se muere de aburrimiento.

no está mal resbalarse con las pieles de plátano
ni pasar el tiempo con el cuerpo de las mujeres y las almas.
el reto es cuando tengo que hablar.

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