al principio los ojos están muertos
bajo la tierra fresca de la profundidad
los ojos se abren al calor de los últimos días
de los últimos abrazos
del último suspiro de realidad
antes de enajenarse en el resto de la vida mirada al infinito.
los ojos partieron un día hacia las grietas del tiempo
escurriéndose entre las lágrimas físicas
que ya no eran más de tristeza
dulces gotas de sal acumuladas de una o dos victorias contra los duros rayos del amanecer.
los ojos se abrieron a las imágenes pixeladas
a las imágenes que se agolpaban en el tacto de la oscuridad
al rojo vivo de la nieve ardiente de las cimas alcanzadas
a las imágenes de los sueños que presagiaron otra vida
a las imágenes de los sueños que reencarnaron el pasado doloroso
en pequeños momentos fugaces de noches de verano.
los ojos se movieron de forma incontrolada
al estilo de los grandes genios de la pintura
esos ojos firmes que no cesan de correr hacia el interior de mis ojos
al estilo de los ojos escondidos en el sueño de un manicomio
escondidos en la idea prohibida que desata el amor más puro y cruel.
los ojos se escondieron bajo las sábanas del útero
en el primer grito del nacimiento
el único grito que tuvo sentido
los ojos se escondieron en la sangre de la madre-fantasía
conscientes de que sólo ellos podrían quedarse empanados en las estrellas,
amarlas y, si viene de paso,
esquivar la muerte.

No hay comentarios:
Publicar un comentario