En el teatro
yo no lloro,
lo que caen no son lágrimas
lo que late no es el corazón
lo que viene a mi alma
es virtual.
¿Cuál es el nombre?
¿Tanto miedo a decirlo en palabras?
Yo no he vivido los males del mundo.
Sólo he oído rumores
de que existen campos de exterminio
que hoy tienen otras palabras con otras máscaras.
Lloro por nada real
lloro ante alguien que está mintiendo
lo que caen tampoco son sus lágrimas
pero el escenario,
el telón
de los otros mundos que nunca viviré
pero que son reales,
el telón
es el pacto de sangre
entre mi corazón
y el dolor de los desconocidos.
Así que las lágrimas de lo que aventuro
las lágrimas que saltan ante los cuentos de lo más lejano
esas lágrimas son
las llamas que calientan la leche de la compasión
por un bebé fascista perdido en el mundo real
las llamas que me convierten en lluvia impenetrable
contra las ideas que amamantan
la anorexia de su bondad
al otro lado del escenario…

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