Las sillas de plástico del consultorio médico
brillan como estrellas en el río dormido.
Los cuadros informativos de las paredes
se convierten en obras de arte como golpes sobre el trauma.
El olor de componente químico
es el olor de una planta que ha sido capaz de alimentar
años grasientos y años anoréxicos.
Las paredes blancas tocan sus ojos
como yemas blancas sobre la sal de la retina
y la niebla se apodera de la consulta médica
dejando al otro lado
las sillas de plástico, los cuadros informativos
y el olor a componente químico.
Los resultados están a punto de salir a la luz
pero su corazón ya se ha quedado en solitario con sus
latidos.

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