no me apetece pensar
ni pensar que vas a rendirte
pero si te rindes, si te rindes ahora,
no,
me resisto, me resisto, no voy a pensar
que has terminado
con tu corazón fuera del horno de tu alma
fuera del nido de tus máscaras hechas con tus manos blancas
pero si te rindes, si te rindes ahora,
no,
te digo que me resisto
que no voy a imaginar tu cadáver en la fosa común
de los deseos mal escritos,
porque siempre soñé que tu cuerpo terminaría
flotando en el río más salvaje
en la tormenta más libre
alimentando la lluvia que acaba en los labios de la tierra.
pero si te rindes, si te rindes ahora,
que no! no! no!! que no, te digo!!!
toma mi bandera roja!!!
la bandera que tú me diste una vez
la bandera que llevé en las trincheras de los ojos ciegos
entre el gas mostaza que me forzó a llorar
con las ropas rajadas de aquel sueño que tuve...
toma ahora tu bandera roja, roja de la sangre caliente
que bebimos juntos una vez para no morir nunca
ízala en tus trincheras y convierte el dolor en una bolita de papel
arrugada y retorcida
y lánzala contra los últimos rayos del día:
que la puesta de sol se lleve tu miedo y arda y se recicle dentro de las raíces
en una cosa nueva
y guarda los dientes del dolor y saca los colmillos
del hambre de vida, del hambre de la lucha por una sonrisa arrancada
y arrancarás, arrancarás un latido distinto a todos los demás.
toma mi bandera roja!!!
bandera con la que un día tapaste mis heridas rojas,
toma de nuevo la bandera con la que me cubriste del frío rojo de la morgue
dónde se congelan los sueños eternos asesinados
toma la bandera con la que me hiciste volar a los viajes sin destino,
otra vez,
no digo nada cuando digo que algún día algo imposible vendrá
que el camino viene y vuelve y va y se queda y vive
y viene.
no digo nada y lo digo todo
y viene. está aquí. ya está. ya está. ya está.
pasará como un punto invisible y calmo,
una semilla secreta en el laberinto del viento.

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