sus patitas salieron de la alcantarilla
y luego sus ojos,
abiertos como si el horizonte fuera
más largo que nunca.
un día malo se escurría como una bomba nuclear,
núcleo de un instante de
verdades, rotas en la parte indivisible de la materia.
su fuerza descomunal,
millones de segundos flotando en el cielo
y el mar acribillado, todavía moviéndose
el mar lleno a reventar de huesos con el olor a sueño muerto,
y la marea de todo
dando pequeños empujones a la cucaracha,
agua adentro, calle arriba, rumbo a los rayos que conducen
a una sonrisa pura, silenciosa, escondida, fresca,
directa, hambrienta, despierta, despierta.
vulnerable.
invulnerable.
negra y brillante.
la sonrisa interna del que sobrevive a un mal día.

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