era como un amor de verano
pero era invierno
y no era amor.
era como la certeza de estar prisionero
en una caja profunda y sin techo
y no poder salir del juego
pero tu sangre dibujó los signos de tus deseos
sobre las paredes de la caja
y estuviste un invierno
rodeado de tus signos
con la nieve cayendo dulce y pausadamente
como el destino cae sobre nosotros
y sabías que la nieve deshacía todos los signos imaginados
y que la sangre se deshacía en lágrimas sobre los límites verticales
en la caja dónde naciste prisionero.
nunca sabrás por qué
tus manos empezaron a engrandecerse
hasta ocupar todo el espacio que te mantenía seco
y tus manos solas colapsaron el mundo,
enormes, agarraron este mundo como un puñado de agua viva y coleando
con su invierno
con su nieve
y el destino en algún punto oscuro de tus manos unidas.
ya no más - dijiste
y el destino estuvo entre tus enormes manos unidas y fuertes.
lo mataste y te sentiste mejor.
al segundo
saliste y lo hiciste.
lo hiciste.

No hay comentarios:
Publicar un comentario