somos a veces
un aliento vago y ambiguo
desintegrado
a lo largo y ancho de la lengua negra e inmensa
dónde estrellas mueren, brillan y nacen.
y a veces lo que está desintegrado
es lo que tiene más fuerza para retener
y susurrar
en un descuido lleno de ruido
dentro de tus ojos amarillos de cava revuelto.
tal vez no lo seamos a veces
así que vuelvo solo a lo que te decía
frente a este conejo pintado en la pared
de lengua negra e inmensa
sin ojos, sin pelo, sin corazón:
somos a veces.

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