iba andando por la línea del arcén de la autopista
con cuidado
al pasar los días pneumáticos que seguían los límites del tiempo
los días de inercia irresistible
días que podían rasgarme la piel de los codos.
hacía auto-stop
por probar suerte
por si uno de esos días incuestionables
se detenía.
supongo que tuve suerte
y un día sin sol se destuvo para mí.
y me dijo que nunca me dejaría volver a ver la luz del día.
y yo me enamoré de sus estrellas atravesando los párpados negros del cielo.
cuando la noche me conducía en la autopista
los días pasaban con otra importancia
como si el tiempo… ya se sabe.
puedes llamarlo
juego
sueño
inocencia, pero
mira,
si existe algo feliz que tenga sentido
yo fui feliz
y ahí me muevo
una infinidad de veces
con los restos de tus chorradas;
es que tus chorradas también tenían esencia eterna.

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