fue el 29 de febrero.
el perro me ladró
con todas sus fuerzas
y la persona me dijo perdona
mientras seguía agarrando la correa
con todas sus fuerzas.
desde los alambres de un balcón
una ráfaga de viento lanzó una maceta
hasta mi lado
y el inquilino que lo vio de lejos
bajó para decirme perdona
mientras barría las raíces rotas en el suelo.
fue el 29 de febrero.
y al payaso se le escapó una de sus bolas
demasiado cerca de mí
y su mano rápida
me dijo perdona
mientras volvía su mirada al giro de las bolas.
el día después
entré en un bareto a pie de mar
y dije perdona
debo el agua del tipo que va de azul.

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