en la lluvia dan otras sombras [un chiste muy viejo]

un calendario roto cuelga de una punta
los periódicos cubren los andenes

mi disminuido físico grita sobre los tímpanos de la calle
los labios del frenesí y la ansiedad

será por el viento,

después de la lluvia que ha caído después
de tantos días sin clima
largos resoplidos sobre, contra las pieles de la calle
en este agosto, en esto que acaba de empezar
y no sé si va a venir.

los periódicos de los andenes abren sus alas pesadas.
y las huellas aguadas de los andenes
disuelven la tinta amarga,
huellas aguadas por la lluvia que te decía más arriba,

y cada página ilegible
empieza su propio viaje
con la ráfaga de un tren al aire libre.
es el mismo viento que te decía más arriba.

el calendario está cayendo a cámara lenta
y sigo pensando que tenía una cosa que hacer
que tuve que hacer una cosa
y no la recuerdo.

me despisto en el entorno
y en el edificio de la bolsa solo hablan
de la caída de interminables olores de lluvia.

la lluvia cae ahora sobre todos los pájaros volando
y en la lluvia dan otras sombras.
me centro, me centro en una
subiendo por la vieja casa, y respira.
todos los rayos de la luz están
en busca de tantas respiraciones por minuto.

me despisto en el entorno
y dejo caer mi atención sobre
una parte de la tienda de colchones
sobre una parte de la textura del pan
una parte del mundo
y el monstruo.
y me voy a despistarme otra vez en el entorno.

y me voy como un bicho de polvo
por dónde la grieta que ya no soportó el calendario.

me cruzo con páginas rotas, disueltas, las que te decía más arriba.
y suelo ir arriba, como una de esas sombras de pájaros bajo la lluvia,
todo por la lluvia.
un poco más honda y más afuera.

vaya,
otra vez voy a llamarla
sueño.

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