[sí, te decía que...]

dejaste la ropa húmeda sin tender

y te dio tiempo para agarrar
la maleta vacía
y dar la vuelta a la manzana.

cada mirada transeúnte
te hacía más viajero y acabaste creyendo
que tu calle era un comienzo desdibujado

un viaje que venía de lejos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario