dæmigerður álverið á Íslandi [compartí el mal]

mi vecino islandés y viejo
acompañó al ascensor a su vieja amiga islandesa,
aún más extranjera.

sus veinte intercambios fueron de acento marcado,
sobre el frío
y aquel matrimonio cuyo contacto visual
se quedó dormido.

apartando mi presencia, llegaron a decir
que aquel matrimonio se puso como un Alzheimer.

pero sin testigos implicados, sin enfermeros,
sin juegos de aprendizaje, sin peligro esencial.

un dejar pasar al estilo de una planta típica de Islandia
que es capaz de ignorar el caos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario