consecuencia de todo lo que soy [compartí el mal]

soy inmensamente parecido a un cachorro que clama piedad
para no ser devorado por su padre.

yo mismo soy padre e hijo.

como padre me devoro en absoluta verdad,
en fanático incondicional de un hecho:
todo lo que quiero es consecuencia de todo lo que soy.

como hijo imploro compasión.
patético, miserable, condenado.

aunque cada día lucho para observar detalles diferentes
para tener pequeñísimos deseos
que me modulen ligeramente al principio,
totalmente después,

para que esos breves detalles acaben transformando
mis deseos más profundos y decisivos

como si al desear que se desborde el agua de una maceta
pudiera llegar a desear
las cataratas del fin del mundo.

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