con la cabeza gacha [compartí el mal]

esperaba el silencio
para poder
escuchar la ténue voz de un sueño
esperaba el silencio

igual que el mendigo frente a la iglesia,
arrodillado sobre la escalera de la calle,
esperaba con la cabeza gacha y sus manos juntas
la ténue voz de una moneda

sin creer demasiado en algo.

pensé que en los siguientes cuatro segundos
la lluvia sería la única
cosa en caer sobre sus palmas.

pero un transeúnte dejó un euro
de Dinamarca
formando un círculo entre las líneas de su futuro
(nada que ver con mis líneas)

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