un desconocido se puso caminando delante de mí
y era él el que seguía mis pasos.
un desconocido en dirección contraria
titubeó a derecha e izquierda
y yo igual
hasta que en cinco segundos
conseguimos seguir nuestro camino.
un desconocido se sentó a mi lado
cuando el banco del andén debía medir unos veinte metros.
un desconocido estuvo ojeando
el mismo libro que había ojeado yo.
un desconocido besó a una mujer
en el preciso instante en el que yo quise besar a otra.
un desconocido compartió conmigo una mirada que no me apetecía
y, sin embargo, recordé.
ahora me toca a mí hacer de desconocido,
el infiltrado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario