el agua tampoco es excesivamente acuórea.
no hay lugar menos acuóreo que el mar.
acuóreo no es ni la lluvia ni las lágrimas.
el susurro de las gotas de lluvia
y el sollozo totalmente mudo
empiezan a tener algo de acuóreo.
la tierra, el fuego y el viento
podrían llegar a ser bastante acuóreos,
sobre todo
si caen de lo más alto de la atmósfera
o quizá
lo más acuóreo que exista para mí
sea algo saltimbanqui,
expulsado
desde lo más profundo de una mirada desapercibida.

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