ríos de mierda [una abeja borracha]


el polvo en la ventana era sólo cuestión de hacerle una pasada.
el polvo era sólo cuestión de una lluvia.

pero ahora se ha quedado a vivir con el pegamento del tiempo
y el exterior al fin se fotografía al estilo hiperrealista
y las calles se enganchan en las yemas de los pies sucios
y las pistas de baile sudan alcohol seco
bajo la danza de la ficción, y el amor, y la rabia, y la esperanza,
y el análisis racional subconsciente
que lleva en su útero el miedo.

alguien escupe sobre la ventana…
y el polvo se deja arrastrar por la saliva medicinal
en ríos de mierda entre los pasos de cebra recién pintados,
en ríos de mierda desbordando uniformes nuevos con cuerpos viejos
en ríos de mierda destruyendo el mármol recién fregado a 3 euros la hora.

y los parques crecen a base de escupinadas
y se cargan las vallas y las señales de prohibido pisar
y los animales, con la dulzura violenta que los significa,
invaden el zoológico de los turistas de asfalto,
el tsunami de las mandíbulas sedientas de vida
devoran los horarios flexibles, la multiculturalidad neoliberal,
los párrafos sobre ocio infinito terminan aplastados entre las muelas
de animales, saliva, ramas de árboles penetrando
las pesadillas diseñadas al gusto de nuestros impulsos irracionales
los impulsos mal alimentados
que alienaron a la Humanidad de su conciencia.

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