la casa encantada [una abeja borracha]


sus párpados cerrados son las persianas rotas de una casa encantada.
no quería saber qué se escondía en la oscuridad extraordinariamente visible
pero cuando me abrió los ojos

sentí el crujir de la madera de su miedo
sentí el chirrido de una puerta pequeña y lejana,
sentí la piel de un fantasma de carne y hueso,
cuando me abrió los ojos

me vi envuelto en su casa encantada
y vi sus vísceras sedientas de mi corazón
y su jugo gástrico descendiendo por la escalera
hasta mis pies
y el sonido encharcado de mis pasos
se confundía con el sonido del beso de sus labios blancos,
mi mano en la barandilla
era mi mano en su brazo de mármol
y la luz de una gran rendija iluminaba el final de la escalera:

una estatua de hierba con la forma de su cuerpo
desprendía el olor de mi semen
y mis manos se hundieron entre la temperatura fresca
y la oscuridad verde
pero cuando me abrió los ojos

sentí su mordisco sobre mi corazón
y me quedé como una gacela esperando el goteo del tiempo.
mi cuerpo era ya sólo un reloj
de arena y sangre
a su servicio.

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