gotas y estrellas
de
lluvia y noche
son innumerables. se mezclan. se ven a veces.
se escuchan. nos mojan. nos iluminan. se cuelan
entre las ramas, entre los brazos fundidos como el chocolate nocturno.
y se cuentan un, dos, mil y una, y se piden cosas y causan olores y resfriados
y son el origen de todo tipo de riachuelos subterráneos y ríos como cosas.
generan charcos inmóviles en medio del camino y barro en el cielo.
el infinito existe porque existen. y cosas como el amor y
mal que pese la muerte
mal que pese que pesa cada día menos.
trozos del sueño más grande. se deslizan por los cristales
de las ventanas de prisiones de lujo y hoteles baratos
hacen cosquillas como hormigas transparentes en las manos y en los ojos
y chocan unas cuantas veces contra el alma y se desinflan como si la bomba atómica
fuera una caricia
y sus piedras y los agujeros erosionados de las piedras
se deslizan por las cortezas de los árboles
y las cicatrices humanas que ya son cortezas a fuerza de vivir y vivir.
se deslizan por la superficie de unos labios secos hacia el cielo
y por unas viejas gafas de sol encontradas entre
gotas y estrellas
de
lluvia y noche
y con las gafas de sol todo cobra un significado que olvido al instante y me sirve definitivamente.

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