en la cima del tubogán.
mis brazos en cruz.
mi columna curvada hacia atrás.
y algo de viento y coincidencia.
mi mandíbula hacia adelante
se estampa
sobre el tubogán.
y descubro un río de sangre
sobre el que resbalo
como un pescado atrapado en el pesquero.
y en la base del tubogán
mi mandíbula caída engulle
una red de músculos desgajados
con su rastro desde la cima de lo que fui.
y ahora que mi garganta
traga esa red de músculos
el rastro desaparece.
el tubogán desaparece.
el viento, el dolor.
ahora que ha vuelto
mi latido a su lugar interior.

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