creía que solo era cuestión de una gorra
porque el día que me la puse,
empecé a distensionarme de otra manera,
me la vuelvo a poner y sin embargo
no vuelve a mi frente aquella penumbra.
así que ahora
con la máquina lista para afeitarme
sombras, penumbras
y dejar solo el color negro de mi cráneo.

No hay comentarios:
Publicar un comentario