bebé [debajo, detrás, dentro]

empieza mudo, silencioso,
tan callado que evoca sonidos inmediatos.

y llega un leve aire de pasar página
entre sus manos y sus dedos mojados
el aire traspasa la barrera de la voz.

se construye, levanta su lluvia de miradas
-sabes lo que digo si miras directo al sol-

arde, ruge, aprieta el mundo
y lo que hay dentro de mí.

rompe el universo
lo despedaza su tacto de carne blanda
lo devora su boca de agua
lo aspiran sus pulmones alados:
cada estrella, cada agujero.

ansioso hasta la destrucción
impotente por querer más,
más hambre, más universo,

grita sin saber que luego
ya no es el mismo bebé.

luego, ahora, su pecho se mueve en calma,
como las olas del mar después de la tormenta,
ondulando
sobre corrientes cálidas y frías,

sus ojos vuelven a ser ruinas de furia y fuerza,
adormecidos, penetran a lo lejos, en la tormenta alejada,
y en el sueño
guarda, bajo el babero ensuciado,
nuestro universo, una vez más, a punto.

No hay comentarios:

Publicar un comentario